3 DE JULIO DE 1810
3 DE JULIO DE 1810
Unas misivas le llegaron al Alférez Real de Cali don Joaquín de Cayzedo y Cuero, venían de Quito donde su tío, el Obispo José Cuero y Cayzedo le contaba que en esa provincia del Virreinato de la Nueva Granada se habían levantado en contra de la corona española de Fernando VII, el 10 de agosto del año de 1809, aprovechado que Napoléon Bonaparte había invadido España con por permiso del mismo Rey había puesto en el trono a José Napoléon, su hermano. España estaba acefala y aprovechando la debilidad, empezaron las gestas libertadoras en América que disfrazaron una cierta ley ignota para el pueblo, pero conocida muy bien por los descendientes de los conquistadores españoles, que proclamaba que las tierras usurpadas a los indígenas debía retornar a manos de los pueblos originarios y el campesinado. Fue en la hacienda Cañasgordas, en el convento de los franciscanos y en un lugar de la plaza de la principal ( plaza de Cayzedo) en el palacio consistorial donde se dieron cita los miembros de la élite de Cali, Buga y declararon su independencia de la gobernación realista de Popayán, en las tierras del sur (Pasto) se estaban entregando tierras a los campesinos, por eso se habrían de enfrentar a Antonio Nariño y a Simón Bolívar y fue ahí donde habrían de nacer los chistes pastusos. El acta de independencia desconocía la autoridad del gobernador Miguel Tacón y Rosique. En Llanogrande (Palmira), perteneciente a Buga y Cali, también corrió el rumor y se supo que venían vientos de guerra y que cuando empezara todo varón entre los 12 y los 65 años de edad debería empuñar las armas. Por ese mismo motivo es muchos habitantes no se empadroban en los censos y más bien se refugiaban en las montañas en los tiempos convulsos. La misma noche del martes, 3 de julio de 1810, don Joaquín de Cayzedo y Cuero envío un jinete a todo galope con destino a SantaFe de Bogotá, vadearia el río Cauca, lo acompañaria la luna en creciente, quizá por el Paso de la Torre, tomó el camino de Salento, lo ilumninó una inmensa luna llena, atisbaria miles de Palmas de cera, en ese camino del Quindio y habría de llegar a la fría Bogotá el 21 de julio de 1810, un día después que algún joven aleboso le descargara tremenda cachetada al señor Llorente. Jinete y caballo cansados entregaron la misiva y quizás copia del acta de independencia de estas tierras; pero, uno de los briosos jóvenes le dijo a voces al pálido jinete caucano -Nosotros dimos el grito de independencia ayer 20 de julio y ese será el día que quede en la historia y ese fue el día que quedó en la historia. El estafeta retornó al Gran Cauca, paso por el camino del Quindio, la misma región que habría de plantar árboles de cafeto como símbolo de apoyo a las gestas libertadoras, luego pasó por Llanogrande donde sus pobladores, los simpatizantes con la causa de la libertad sembrarían palmas en los solares.
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