UN SEPTIEMBRE EN EL PARAISO
A las cinco de la tarde del miércoles 13 de septiembre de 1854, antes de la primera noche de luna llena de septiembre, María dejó de ver la luz del mundo. Tenía 17 años de edad. Se murió en la casa de La Sierra, sin haber visto a su amado Efraín.
María existió, así lo confirmó el propio Jorge Isaacs a su
amigo, el pintor bugueño Alejandro Dorronsoro. El retrato de María, se lo
encargó Jorge a su amigo Alejandro Dorronsoro entre 1879 y 1880 lo hizo al
carbón y lo corrigió varias veces, de acuerdo a lo que el escritor sugería, por
ejemplo, le sugirió un gran parecido con la virgen de la silla del pintor
italiano Rafael.
El también bugueño Luciano Rivera y Garrido cuenta que
treinta años después de publicada María, en 1897 viajo desde las orillas del
río Palo, quien fuera Juan Ángel en la obra, dijo entre viejos recuerdos que la
niña que se describe en la obra como María se llamaba Eloísa y que la habían
traído de la orilla del mar.
Un palmirano gran estudioso biógrafo y descendiente de la
familia Isaacs, Luis Carlos Velasco Madriñan en 1941, mientras escribía su obra
El caballero de las lágrimas, entrevistó a Manuel Santos Cabrera, esclavo, miembro
de la servidumbre quien fue enviado a
Buenaventura, por don George Henry Isaacs Adolphus a traer la niña que venía de
la isla de Jamaica. Con esos argumentos nos quiso convencer que el amor fue
real y los personajes fueron reales en la vida de Jorge Isaacs.
Mas también hay quienes sostienen que María, la que amó y
describió Efraín jamás existió. Dicen que esa mujer o ese amor jamás fue; pero
nunca desmienten los idílicos paisajes vallecaucanos que describió Isaacs en la
primera persona de Efraín. Dicen aquellos que el Coronel Jorge Ricardo Isaacs
Ferrer, se inspiró en la historia de amor que rodeó la casa de la sierra, la
cual se construyó entre 1820 y 1826.
El señor José Antonio Víctor Cabal Molina, alcalde de Cali
en 1821 hizo construir una casa campestre en el costado norte, en el pie de
monte de la cordillera de Los chinches y la llamaron
hacienda El Paraíso, estaba en las tierras heredadas por parte de María Petrona
Borrero Costa, su esposa.
José Antonio Víctor Cabal Molina y Pedro Vicente José Martínez
y Cabal, fueron doblemente parientes, eran primos por línea paterna y línea materna
y también eran grandes amigos hasta que a causa de un temporal y el paso del tiempo se
borraron los linderos que separaban las tierras de El Castillo y Piedechinche, donde habían nacido María Petrona Borrero
Costa y Eusebio Antonio Borrero Costa.
Al desaparecer los límites de la tierra, llegaron los
problemas familiares y judiciales, doblemente primos bugueños Cabal que vivían
en Cali se hicieron acérrimos enemigos. Llanogrande por aquellos días pertenecía
a Buga y El Cerrito no existía. Siendo enemigos declarados se dieron cuenta de
las miradas y del amor epistolar que sostenían María Mercedes y Pedro Antonio Martínez
Escoba nacido en 1812. Así lo sostiene el autor Velasco Madriñan.
Es así como la casa del Paraíso se uso para albergar a María
Mercedes, nacida el 25 de septiembre de 1819. Cabal Molina la quería alejar de
los amores que sentía por su primo segundo e hijo de su enemigo el Doctor Pedro
Vicente José Martínez y Cabal. Pero Pedro
hizo construir una casa cerca del Paraíso y con un catalejo y con la
complicidad de la servidumbre seguían comunicándose.
Pero un muy mal día para los enamorados; don José Antonio Víctor
Cabal Molina ofreció a María Mercedes al joven caleño Manuel María Mallarino Ibarguen;
luego le dijo a ella que se casarían en tres meses, es decir el 2 de febrero de
1836. Y dicen que el joven Pedro al
darse cuenta de la fecha y hora matrimonio cabalgó a todo galope por la pampa,
hasta la hacienda El Albión pero no pudo llegar a tiempo, para…
Manuel María Mallarino se hizo presidente de la Republica entre
1855 y 1857, a María Mercedes Cabal Borrero la empreñó siete veces. Un día
siendo primera dama le corrieron avisar en el Palacio de San Carlos que un tal
Pedro Martínez Escobar la requería, ya habría estado casado también. Ella se
desmayó y él se habría de ir para morirse dos años más tarde.
El General Simón Bolívar a quien casi matan en el Palacio de
San Carlos, había enrolado en el ejército del General José María Córdoba a quién antes había estado con Atanasio
Girardot, Eusebio Antonio Borrero nacido
en Piedechinche, cuñado y primo de don Antonio
Víctor Cabal Molina y quien como ya se dijo era doblemente primo Pedro Vicente
José Martínez y Cabal y los dos eran
primos del Prócer General José María Cabal Barona, nacido en la Hacienda El
Alisal de Amaime, antigua parroquia de Llanogrande, Buga, en mayo 25 de 1769.
La casa de la sierra después del idilio de María Mercedes,
se la vendió Cabal Molina a George Henry Isaacs Adolphus, fue el lugar de los
amores de Efraín y María o de Jorge y Eloísa y luego fue un cuartel del ejército
y después un internado y antes de 1950 una propiedad privada, hoy se mantiene
erguida, se llama hacienda El Paraíso y es un museo como lo es Piedechinche. El
Alisal fue destruido por la desidia, el descuido y el olvido. El libro María
del cual hicieron un tiraje de 800 por un valor de $1,60 centavos de peso,
describió el amor y los paisajes del valle y atrajo a la colonia japonesa.
Muchos creemos que María es un libro autobiográfico, lo creemos porque el
paisaje no es fingido y el amor real tampoco se puede fingir. Pero creemos que
no es ni la historia de María Mercedes Cabal Borrero ni la de Felisa González Umaña (esposa de Jorge
Isaacs), sino el romance vivido entre Jorge y Eloísa cuando él estaba en los veinte;
por lo menos así lo cree un longevo matrimonio fruto de la unión de uno de los biógrafos
de Isaacs y del amigo pintor: Madriñan Dorronsoro

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